miércoles, 7 de mayo de 2014

Colaboración para la Pizarra de MundoSala: Análisis del Inter Movistar - Azkar Lugo

LA PIZARRA DE MUNDOSALA, CON RAFA ROMERO

Rafa Romero es un joven entrenador con dilatada experiencia. A sus 32 años, lleva media vida dedicado a los banquillos, para lo cual se ha formado y por ello cuenta con el título de entrenador Nivel 3. Ha entrenado en equipos de todas las categorías de base, en Tercera y en Segunda B, probando también la experiencia internacional en Italia, como técnico del Petrarca en la Serie B y también en Francia, donde esta temporada dirigió al KB United de Primera División. Este fin de semana ha aceptado el ofrecimiento de MundoSala y va a analizar el duelo entre  Inter Movistar y Azkar Lugo de la última jornada de liga regular.


Como es costumbre en los análisis de nuestros entrenadores, Rafa Romero destaca en primer lugar al jugador clave del partido:

En un partido con un planteamiento y desarrollo poco habitual por las circunstancias (ambos equipos llegaban a la última jornada de la fase regular con sus objetivos cumplidos), donde el  dominio del juego y el resultado,  a la vez que la intensidad, fueron alternando en favor de uno u otro contendiente en sus diversas  fases, es difícil destacar a un solo jugador. Varios de ellos fueron importantes en un momento determinante del encuentro o fundamentales en alguna de las facetas que les tocó desempeñar. Aun así, si hay que elegir uno me quedaría con Batería. El brasileño no solamente fue el autor del gol que deshacía el empate (3-2) sino que fue el jugador que espoleó a sus compañeros y les enseñó el camino a seguir con su actitud (intenso y competitivo durante los cuarenta minutos) y su buena lectura de la defensa rival y su acierto técnico, como es habitual en ataque, tratando, casi siempre con éxito, de desbordar con constantes uno contra uno en banda y aprovecharse de ello para bien finalizar en jugada individual o bien gestionar las numerosas situaciones de superioridad posicional (3x2) creadas al superar a su marcador. Además de estar excepcional en este sentido (en la finalización), estuvo más que correcto en el juego de elaboración (con mucha movilidad, amenazando con ganar la espalda a su par con numerosos cortes sin balón… y con criterio en la toma de decisiones) y realizó una buena defensa en la primera línea de presión además de participar activamente en las jugadas de estrategia de su equipo.

Tras designar a ese jugador que marcó las diferencias, Rafa Romero pasa ahora a analizar las claves del encuentro, comenzando por una introducción para posteriormente hacer un análisis de las distintas fases que se produjeron en el mismo.

La primera y fundamental para que el partido transcurriera tal y como lo hizo, fue la situación competitiva excepcional con la que afrontaban el envite tanto Inter como Azkar. Tratándose del último partido de la fase regular y con ninguno de los equipos con urgencia de puntos en su casillero parecía que el componente emocional iba a ser trascendental para ganar el partido. El equipo que estuviera más comprometido o encontrara algo por lo que luchar tenía mucho ganado. Y en ese sentido Azkar pareció salir más serio, más motivado, quizá por querer finalizar un grandísimo ciclo a las órdenes de Diego Rios ganándole al todo poderoso Inter en Alcalá y ante las cámaras de Energy, y así reivindicar el trabajo de toda una plantilla y a la vez darse un homenaje. En cambio la estrategia inicial de Inter (quien también venía de una dolorosa derrota y quería resarcirse ante su afición) no fue tan fructífera: Jesús Velasco dio entrada a jugadores menos habituales lo que hizo que jugadores, generalmente con más minutos jugaran a veces, excesivamente relajados, con poca intensidad, mientras que los “teóricos suplentes” sufrían el proceso inverso  y, extramotivados querían demostrar que tenían sitio en la máquina verde en una oportunidad en la que parecía, por su actitud, que tenían mucho más que perder que que ganar. 

AZKAR GOLPEA PRIMERO. Con este contexto, en la primera fase del partido pudimos ver a un Inter que utilizaba para atacar el sistema 4-0, algo lento, impreciso y con pocas ideas en ataque, limitándose a destellos individuales de sus jugadores para crear peligro y a tratar de finalizar a través de numerosos 1x1 en banda (muy bien defendidos por Azkar en todo momento) Esto le hacía no encontrar dificultad para superar la defensa individual con cambios propuesta por el equipo lucense. Una defensa con una primera línea de presión muy intensa que comenzaba en tres cuartos de pista y trataba de retroceder lo mínimo e incluso avanzar si era posible (mediante cambios defensivos) hasta convertirse en una defensa a cancha completa. Además las constantes pérdidas del equipo anfitrión eran aprovechadas por Azkar para crear peligro con rápidas transiciones al contrataque. Azkar sabía a lo que jugaba. Si podía correr y finalizar lo hacía, y si no, no tenía miedo de tener el balón para atraer a la defensa madrileña (también individual con cambios y presionante aunque mucho menos intensa que la del equipo que vestía de azul), en fases del partido también jugando de 4,  y posteriormente desbordarla, a menudo, con numerosas paralelas y apoyos para finalizar. Fruto de esta dinámica llegó el 0-1 de Cuco, que hizo reaccionar a Velasco y buscar nuevas soluciones para desatascar el ataque, introduciendo a Borja, Nano Modrego y Cardinal que realizaban funciones de falso pivot y pivot a tiempos iguales para buscar aclarados acudiendo a la banda contraria del balón, tratando de apoyar entre líneas o ayudando en la salida del balón ante la presión de Azkar Lugo. A la vez que los jugadores interistas parecían darse cuenta de que era necesario ser más agresivos y daban un paso adelante en ubicación e intensidad. Azkar seguía a lo suyo, aunque se adaptaba al nuevo marcador retrasando la defensa y facilitando así las ayudas, e introduciendo también el rol de pivot sobre todo para las salidas de presión. Inter comenzó a reaccionar, Rivillos empataba de falta y Cuco nuevamente ponía por delante a Azkar en un balón que venía precedido de un movimiento ganando el ala contraria. Así se llegó al descanso aunque parecía que Inter ya había despertado. La sensación es que en cualquier momento podría empatar el partido a pesar del trabajo impecable de los de Diego Ríos (apoyados fundamentalmente en la defensa colectiva, las finalizaciones de Cuco, y la participación de los hermanos Diz y Jandri)

INTER EMPIEZA A JUGAR. En la segunda parte Inter reacciona, sube la velocidad del juego en ataque y sus jugadores empiezan a asociarse para crear peligro. Por primera vez vemos a Ricardinho asumir el mando, coger y administrar responsabilidades, pero extrañamente destaca mucho más por su defensa que por su papel ofensivo. Quien destaca en ataque es su compatriota Cardinal actuando como pivot clásico con muy buen criterio: viniendo a recibir de espaldas, esperado la entrada del compañero a pegar, desahogando el juego acudiendo a los espacios entrelíneas. Además este cambio de sistema le hace a inter tener algo de más balance defensivo y el peligro de Azkar disminuye a la contra. Y el empuje de Inter en ataque los hace retroceden en defensa ante el nuevo ritmo de partido. Borja hace el empate.

EL PARTIDO SE VUELVE LOCO Y SURGE BATERÍA.  Ahora es Inter quien tienen puesta la velocidad de crucero, pero Azkar fiel a su estilo intenta sacudirse del acoso de los anfitriones y empieza a encontrar soluciones a las asfixiante presión, con jugadores que acuden entrelíneas, y finaliza rápido con Cuco, Jandri y compañía por medio del 1x1 y mecanismos de finalización tras la paralela. Inter no afloja el ritmo, Azkar tampoco y el partido acaba por romperse con multitud de situaciones de superioridad 3x2, 2x1 en una y otra portería y casi de manera consecutiva. Inter no gestiona bien las que tiene a pesar de ser muchas, están imprecisos, sin embargo Azkar llega menos pero con más peligro, siempre finaliza con un disparo. Tras cinco minutos con este ritmo Azkar no tiene físico y empieza a notarse la diferencia de presupuesto y por tanto calidad en las dos plantillas. El juego de cuatro comienza a ser efectivo para romper la defensa, y aparece el recurso de la paralela corta de Inter para poder finalizar con disparos exteriores una vez superada la primera línea de presión. La defensa de Inter se vuelve muy efectiva, y las ayudas y saltos al dos contra uno son constantes. En una recuperación Batería culmina la remontada y remata así una actuación impecable en la que ya estaba siendo el mejor sobre la pista.

A LA HEROICA. Los gallegos con más corazón que cabeza intentan reaccionar, pero sobrepasados por las circunstancias realizan una presión a todo el campo a la desesperada, sin apretar bien el balón y por consiguiente embargo dejando mucho espacio en el centro por la que percutir sus líneas. Diego Rios reacciona, trata de corregirlo con un tiempo muerto y de camino prepara a sus pupilos para el juego de cinco. Tras la reanudación Inter hace 4-2 y Azkar sale con los especialistas para hacer portero jugador. Comienzan con un dibujo 2-1-2, donde el jugador situado entrelíenas acaba saliendo a banda y bloqueando para favorecer un disparo exterior o una nueva línea de pase al segundo palo, una vez hecho eso alternan con un sistema 3-2 para tratar de desajustar la defensa y ganar la superioridad. También con el juego de cinco utilizan la opción de pasar la paralela y cortar para dar una nueva opción de finalización y fruto de una ocasión así y un rechace favorable reducen la distancia a un gol en el luminoso a falta de 2:25. Pero es un espejismo, la buena presión a toda la pista del equipo interista evita que puedan utilizar más ese recurso y la primera vez que lo consiguen un mal pase es recuperado por Rivillos que firma el 5-3 final.

El punto final a este completo análisis de Rafa Romero llega, como es habitual, repasando la labor de los entrenadores:

Un partido impecable por parte de los dos, fue como ver una partida de ajedrez donde cada jugador iba moviendo las fichas que le interesaban según las circunstancias del momento. Diego Ríos como siempre valiente con una idea de juego y un modelo muy instaurado en su equipo y que supo prever los movimientos del rival (el trabajo de scouting para la defensa de las situaciones de 1x1 , sobre todo en la primera parte, y las jugadas de estrategia donde Inter no creó excesivo peligro con la excepción de la falta de Rivillos, intuyo que fue fenomenal) y detectar y solucionar los problemas que le iban surgiendo (adaptó a Diz como falso pivot en banda para salir de presión cuando más apretaba Inter, dio instrucciones para que buscaran pases diagonales hacia el lado débil de la defensa, alteró altura de la defensa e incluso algunas consignas defensivas dependiendo del marcador y el momento de partido y utilizó varios sistemas de ataque posicional para crearle las máximas dificultades posibles al rival) Jesús Velasco hizo lo propio. A pesar de no salirle la estrategia inicial como tenía previsto, calmó a los suyos, les recordó soluciones que seguramente ellos ya sabían porque estaban entrenadas, supo gestionar los distintos modos de atacar y los diferentes perfiles de jugador que componen su equipo. Cambió la defensa e incluso sorprendió en los albores del partido presionando las líneas de pase contra portero jugador y ganando terreno hasta hacerlos retroceder. En definitiva, muy buena dirección de partido de ambos técnicos, que por algo están considerados dos de los mejores del mundo.

Fuente: MundoSala

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